Psicoterapia Infanto-Juvenil

Los padres suelen ser los primeros en notar cuando los hijos presentan problemas emocionales o conductuales en la casa o el colegio, ya que ven los cambios que éstos les producen. Junto con su hijo, son quienes más sufren por esta situación y muchas veces no saben qué les pasa o cómo ayudarlos. Nuestro trabajo es orientar a los padres para que sepan cómo abordar estas dificultades.

 

Como psicólogos vemos con frecuencia que el sistema educacional, e incluso los mismos profesionales de la salud, tienden a etiquetar a los niños con diagnósticos como “déficit atencional”, “obsesividad”, “impulsividad”, “inmadurez”, “problemas de desarrollo”, etc. Sin embargo, nuestra experiencia profesional deja en evidencia que la mayoría de las veces estos problemas se relacionan con situaciones cotidianas que no están debidamente identificadas y que al abordarlas, la “sintomatología” asociada suele desaparecer.

 

Por lo mismo, nuestra recomendación es no patologizar al niño, sino trabajar con los padres para encontrar una solución.

¿Cuándo consultar?

 

Cuando los niños están pasando por un mal momento casi siempre se refleja en su conducta. Un carácter irritable, pataletas, aislamiento, problemas en las relaciones sociales o una actitud desafiante hacia los padres y profesores, pueden ser la consecuencia de una dificultad interna que el niño no comprende, o simplemente se originan por la falta de claridad con que los padres trazan los límites y las normas. En ambos casos, la psicoterapia y asesoría psicológica pueden servir para dar solución a estas situaciones.

¿Y si mi hijo ya es adolescente?

La adolescencia es una etapa muchas veces difícil, en la que se experimentan importantes cambios corporales, sociales y psicológicos. En esta fase de la vida empezamos a definir nuestra identidad y escoger lo que será nuestro futuro, y es frecuente que los padres comiencen a percibir un distanciamiento respecto de sus hijos, lo cual puede volverse una situación difícil de llevar para el adolescente y la familia, y se convierte en un problema cuando se agudiza.

 

El trabajo terapéutico aporta herramientas y soluciones abordables para que el adolescente y su familia puedan salir adelante. El apoyo de los padres en este proceso suele ser clave, ya que la dependencia del adolescente respecto a sus progenitores es todavía muy fuerte y el sentir que cuenta con ellos es un puntal para su desarrollo y autoestima.

 

 

Algunos de los problemas frecuentes por los que se consulta:

 

● Ansiedad y depresión

● Problemas en la atención y concentración

● Dificultades para relacionarse con compañeros

● Bullying

● Oposicionismo e impulsividad

● Dificultades para conciliar o mantener el sueño

● Dificultades en habilidades parentales

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